*Autor: James L. Sutter
*Editorial: Puck
*Formato: Tapa
blanda con solapas
*Género: Romance,
juvenil, LGTB
*Número de páginas: 416
*ISBN: 9788419252746
*Precio: 19,50€
*Autoconclusivo
Sinopsis
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando David dejó su grupo de música, perdió la oportunidad
de alcanzar la fama y se quedó atrapado en una vida ordinaria
de estudiante. Mientras, Chance, su antiguo mejor amigo, se
convertía en la estrella adolescente más adorada de Estados Unidos.
Pero entonces una tragedia hace que Chance regrese a la vida de
David... A medida que las heridas del pasado se reabren, la enemistad
entre los chicos se va transformando en un romance secreto; y, para David,
eso podría convertirse en un billete de vuelta al grupo y a la fama.
Pero mezclar los negocios con el placer puede hacer que todo salte
por los aires, y David tendrá que elegir entre una segunda oportunidad
para alcanzar la gloria... o una segunda oportunidad con Chance.
Mi
opinión
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Antes
de nada quiero agradecer al sello "Puck" y a "Ediciones
Urano" el envío de este ejemplar.
"Darkhearts"
fue una de esas lecturas que me entro por el ojo. La temática de los grupos de
música y la fama nunca ha sido santo de mi devoción pero, me apetecía leer
desde hace tiempo algo de este estilo y esta lectura no pudo llegar en mejor momento.
La
historia nos introduce en la vida de David, un adolescente que tomó la drástica
decisión de abandonar su banda de música justo antes de que sus amigos de la
infancia, Chance y Eli, se convirtieran en la boyband más famosa y millonaria
del planeta. Tras la trágica muerte de Eli en un accidente, Chance regresa al
pueblo para el funeral y es ahí donde se reencuentra con David, haciendo que
salten chispas entre ellos y que empiece un romance secreto muy en la línea del
clásico enemies to lovers, donde el resentimiento por el pasado y la atracción
se mezclan a partes iguales.
Hasta
aquí puedo decir para saber más tendréis que leer la historia completa.
Lo
que más destaco de la novela es su potente arranque. El autor se detiene a
explorar las distintas caras del dolor manejándolo con gran acierto. No se usa
el duelo como una simple excusa barata para que los protagonistas se miren a
los ojos y lloren. Se nota que hay una intención real de explorar cómo una
tragedia rompe a la gente de formas distintas
Por
un lado, David carga con la peor parte del dolor la culpa del superviviente y
el remordimiento de haber cortado la comunicación con Eli antes de que muriera.
Ese runrún mental de nunca podré arreglar las cosas con él está muy bien
descrito.
Por
el otro lado, vemos la otra cara de la moneda con Chance el dolor bajo los
focos. El libro te muestra lo agobiante que es perder a tu mejor amigo, a tu
hermano de escenario, mientras el mundo entero lo trata como un producto o un
póster en la pared, obligándote a pasar el luto rodeado de cámaras.
Cuando
David y Chance se encierran a hablar de Eli en la intimidad, los diálogos se
vuelven muy honestos y crudos. La prosa es fluida y el lenguaje es sencillo,
por lo que el libro se lee muy rápido y no se hace pesado.
El
problema es que este nivel de detalle tan maduro se desploma por completo
cuando entramos en el terreno de la relación romántica, que termina siendo el
gran lastre de la novela por lo cansina y repetitiva que se vuelve.
El
planteamiento del romance promete, pero se estanca rápido en un bucle donde no
pasa absolutamente nada nuevo. Es frustrante ver cómo, a lo largo de las
páginas, el conflicto romántico no escala ni madura, sino que repite la misma
estructura una y otra vez. Quedan a escondidas, se dejan llevar por la química
del pasado, se dan un beso y, de repente, surge un malentendido absurdo porque
David se raya con la fama de Chance o porque Chance oculta algo para proteger
su carrera. En lugar de hablarlo como personas normales, se enfadan de forma
melodramática, se tiran capítulos enteros ignorándose mientras David se
compadece de sí mismo, y luego se perdonan con la misma facilidad con la que se
enfadaron, sin solucionar el problema de fondo. Al tercer ciclo de me enfado,
no te hablo, te perdono, la lectura pierde toda la fuerza emocional.
Gran
parte de esta monotonía se debe a cómo está construido David. Se me ha hecho un
personaje súper pesado porque su único registro es la queja constante. Da igual
que avance el libro el sigue anclado en su envidia hacia la boyband y en lo
injusta que es su vida.
Al
estar la novela narrada exclusivamente en primera persona desde sus ojos, estás
atrapado en su mente. Esto perjudica directamente a Chance, a quien terminas
sin conocer de verdad. Como lector, solo ves la versión de Chance que David te
quiere mostrar (alguien plano, la típica estrella pop incomprendida y solitaria
que busca refugio), lo que arruina la química entre ellos porque sientes que
Chance se merece a alguien que no lo juzgue tanto.
Es
una lástima, porque la historia prometía muchísimo con ese conflicto inicial
tan potente, pero se acaba volviendo aburrida por culpa de unas actitudes que
se sienten demasiado infantiles para la gravedad de lo que están viviendo.
En conclusión sobre el papel suena a la lectura perfecta para devorar en un fin de semana, pero mi veredicto final tras cerrarlo es que se queda en un "no está mal, pero tampoco es ninguna maravilla."
Valoración
del libro
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
3/5 Una novela que se lee sin más para
pasar el rato pero que, por desgracia, se vuelve bastante plana y no deja
ninguna huella profunda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario